El acido kójico es un despigmentante eficaz y menos irritante que otros despigmentantes clásicos como la hidroquinona. En formulación magistral y dermocosmética suele usarse en concentraciones que van del 1% al 5%, solo o asociado con otros activos despigmentantes y queratolíticos.
Propiedades básicas del acido kójico
El acido kójico inhibe la síntesis de melanina y, aunque su poder despigmentante puede ser inferior al de la hidroquinona, tiene la ventaja de causar mucha menos irritación cutánea. Se presenta como pequeñas agujas cristalinas de color marrón claro o amarillento, fácilmente pulverizables y solubles en alcohol y en agua.
Concentraciones y asociaciones habituales
Las concentraciones utilizadas como despigmentante oscilan entre el 1% y el 5%. El acido kójico puede combinarse con otros despigmentantes y activos complementarios, entre los que se encuentran:
- Hidroquinona
- Arbutina
- Ácido ferúlico
- Extracto de regaliz
- Niacinamida
También es habitual incluir queratolíticos en las formulaciones para mejorar la eficacia: ácido retinoico, ácido glicólico o ácido salicílico. En cremas que contienen hidroquinona, por su alto potencial irritante, puede añadirse un corticoide de baja potencia como la hidrocortisona (base o acetato). Algunos médicos también utilizan corticoides de mayor potencia, como triamcinolona acetonida, fluocinolona acetónido.
El ácido kójico, de por sí, se considera un activo cosmético. Si se asocia a hidroquinona o corticoides, la formulación pasa a ser de prescripción médica.
Formas farmacéuticas más empleadas
Las dos formas más habituales para formular acido kójico son las emulsiones (cremas) y los geles. A continuación se describen los procedimientos recomendados para cada una.
Emulsiones: incorporación en forma pulverulenta
El procedimiento estándar para emulsiones es incorporar el acido kójico pulverizado. Pasos principales:
- En un mortero, reducir a polvo fino el acido kójico. Si existen otros activos pulverulentos (p. ej., hidroquinona, arbutina), pulverizarlos y mezclarlos entre sí.
- Añadir propilenglicol en cantidad aproximadamente igual a la suma de las cantidades de los polvos pulverizados y batir hasta formar una pasta homogénea.
- Incorporar la emulsión previamente elaborada en pequeñas porciones, batiendo hasta homogeneidad.
Regla práctica: si la fórmula contiene 5 g de acido kójico para 100 g de crema, emplear aproximadamente 5 g de propilenglicol. Si hay 5 g de acido kójico más 5 g de hidroquinona (total 10 g de polvo), usar aproximadamente 9–10 g de propilenglicol. El propilenglicol evita la formación de grumos al ligar el material pulverulento facilitando la dispersión homogénea en la emulsión.
Geles: disolución en el agua o incorporación pulverulenta
En geles, lo preferible es disolver el acido kójico en el agua de la fórmula si existe suficiente cantidad de agua. Si no hay suficiente agua por la presencia de otros excipientes o activos, se procede como en las emulsiones: reducir a polvo fino, añadir propilenglicol y obtener una pasta para incorporar el gel previamente elaborado en pequeñas porciones.
Si el acido kójico no llega a disolverse en el volumen de agua disponible, el gel resultante será opalescente por la suspensión del activo. Si se disuelve, tras gelificar se obtiene un gel incoloro (en ciertos casos el ácido kójico puede dar cierta coloración amarillenta en función de su concentración) y transparente.
Ejemplo práctico
Fórmula tipo: acido kójico 5% en gel de goma xantan para 100 g.
- Disolver 5 g de acido kójico en la cantidad de agua de la fórmula.
- Añadir la goma xantana y gelificar hasta obtener la viscosidad deseada.
- Homogeneizar y envasar. El gel será limpio y prácticamente transparente, salvo la ligera opalescencia propia de los geles de goma xantan.
Resumen
El acido kójico es un activo valioso en despigmentación por su eficacia y baja irritación. Para una incorporación adecuada en emulsiones y geles, lo habitual es trabajarlo pulverizado y ligar con propilenglicol en una proporción similar a la masa de polvos, o disolverlo en la fase acuosa cuando haya volumen suficiente de agua. Con estas prácticas se consigue una dispersión homogénea y un aspecto final estable y agradable.