Crema para la rosácea con ivermectina: formulación magistral paso a paso

Crema para la rosácea con ivermectina: formulación magistral paso a paso

La ivermectina puede incorporarse en una emulsión magistral destinada al tratamiento tópico de la rosácea. La fórmula que desarrollamos combina ivermectina al 1 % con extracto glicólico o glicerinado de bayas de mirtilo, alfa-bisabolol y vitamina E, todo ello en una crema base glucídica especialmente apropiada para pieles sensibles e intolerantes.

El objetivo es obtener una emulsión homogénea, de consistencia media, muy extensible y evanescente, sin grumos y con una buena tolerancia cutánea. La elección de la base y el orden de incorporación de los activos son decisivos para lograr un resultado correcto.

Una fórmula magistral para rosácea con ivermectina

Un ejemplo de prescripción para preparar 50 g de emulsión sería el siguiente:

  • Ivermectina, 1 %
  • Extracto glicólico o glicerinado de bayas de mirtilo, 10 %
  • Alfa-bisabolol, 1 %
  • Vitamina E, en forma de acetato de alfa-tocoferol, 1 %
  • Crema base glucídica csp, 50 g

Se trata de una formulación de uso tópico que debe prepararse y dispensarse conforme a la prescripción del médico. La pauta de uso puede variar según las necesidades clínicas y el criterio profesional.

Función de los principios activos

Ivermectina

La ivermectina presenta actividad frente a Demodex folliculorum, un parásito cuya proliferación puede estar relacionada con determinados casos de rosácea. Sin embargo, dentro de esta formulación destaca especialmente por su importante acción antiinflamatoria.

La ivermectina contribuye a disminuir el eritema, la rojez y la inflamación característicos de esta patología. Por ello, la ivermectina en crema constituye un activo de gran interés en fórmulas magistrales orientadas a la rosácea.

Extracto de bayas de mirtilo

El extracto glicólico o glicerinado de bayas de mirtilo ejerce un efecto tonificante sobre la microcirculación cutánea. Resulta especialmente interesante cuando existe cuperosis o fragilidad capilar, situaciones que pueden acompañar a la rosácea.

Su incorporación al 10 % también aporta una tonalidad ligeramente rosada a la emulsión final, un aspecto normal en esta formulación.

Alfa-bisabolol

El alfa-bisabolol es un activo natural obtenido de la esencia de manzanilla. Destaca por sus propiedades antiinflamatorias, calmantes y desensibilizantes, por lo que ayuda a disminuir la irritación y la sensibilidad de la piel.

En una preparación con ivermectina, el alfa-bisabolol complementa el enfoque antiinflamatorio y aporta un perfil especialmente adecuado para pieles reactivas.

Vitamina E

La vitamina E se incorpora en forma de acetato de alfa-tocoferol. Actúa como antioxidante, ayudando a neutralizar radicales libres, estabilizar la piel y reducir el daño oxidativo asociado a los procesos inflamatorios.

La combinación de ivermectina, mirtilo, alfa-bisabolol y vitamina E permite diseñar una emulsión tópica completa, pensada para las particularidades de la piel con rosácea.

Por qué utilizar una crema base glucídica

El médico puede indicar expresamente que los principios activos se incorporen en una crema base glucídica. Esta base es una emulsión muy bien tolerada por pieles sensibles e intolerantes, con elevada evanescencia, buena extensibilidad y excelente tolerancia cutánea.

Estas cualidades hacen que la crema glucídica sea una buena elección para una fórmula con ivermectina destinada a pieles con rojez, sensibilidad o irritación.

Habitualmente, la crema glucídica se elabora utilizando Montanov 68 al 10 %. Este componente contiene un emulgente glucídico y una baja proporción de fase grasa que, a esa concentración, permite formar la crema base deseada.

La base puede adquirirse ya preparada a un proveedor de materias primas o elaborarse previamente en el laboratorio.

Cálculo de cantidades para preparar 50 g

Uno de los puntos que conviene revisar cuidadosamente es el cálculo proporcional de los componentes. Una concentración del 1 % significa 1 g de activo por cada 100 g de fórmula final. Por tanto, si se preparan 50 g, se empleará la mitad: 0,5 g.

La fórmula desarrollada para 50 g queda así:

  • Ivermectina: 0,5 g
  • Glicerina: 0,5 g
  • Extracto glicólico o glicerinado de bayas de mirtilo: 5 g
  • Alfa-bisabolol: 0,5 g
  • Vitamina E, acetato de alfa-tocoferol: 0,5 g
  • Crema base glucídica: cantidad suficiente para completar 50 g

La glicerina se utiliza al 1 % como incorporador de la ivermectina. No es un ingrediente accesorio: su función es humectar el polvo y facilitar la formación de una pasta homogénea antes de añadir la base.

Cómo elaborar la crema con ivermectina paso a paso

1. Pesar todos los componentes

Pesar cuidadosamente cada materia prima. La precisión es esencial en cualquier fórmula magistral, especialmente cuando se trabaja con activos como la ivermectina a baja concentración.

2. Pulverizar la ivermectina

Situar la ivermectina en un mortero y redúcela a polvo fino con ayuda del pistilo. Este paso favorece una dispersión más uniforme dentro de la emulsión.

3. Humectar con glicerina

Añadir la glicerina poco a poco y mezclar con el pistilo hasta formar una pasta homogénea. La humectación previa de la ivermectina evita que aparezcan grumos al incorporar la crema base.

Este es uno de los puntos más importantes del procedimiento. Incorporar directamente un polvo a una emulsión puede dificultar la homogeneización y comprometer el aspecto final de la preparación.

4. Incorporar la crema base glucídica

Añadir la crema base glucídica en pequeñas porciones. Batir continuamente con el pistilo hasta que cada fracción quede perfectamente integrada antes de añadir la siguiente.

La incorporación gradual permite dispersar la pasta de ivermectina de forma uniforme en toda la emulsión.

5. Añadir el extracto de mirtilo

Una vez incorporada toda la crema base, añade paulatinamente el extracto glicólico o glicerinado de bayas de mirtilo. Mezcla de forma continua hasta alcanzar una emulsión uniforme.

6. Incorporar alfa-bisabolol y vitamina E

Por último, añade el alfa-bisabolol y la vitamina E. Agita o mezcla hasta obtener una completa homogeneidad.

El resultado debe ser una emulsión sin grumos, de consistencia media, ligeramente rosada por la presencia del extracto de mirtilo, con buena extensibilidad y elevada evanescencia sobre la piel.

Envasado, conservación y caducidad

La preparación puede envasarse en un envase airless opaco. Este tipo de envase facilita la dosificación y ayuda a proteger la fórmula de la exposición directa a la luz.

  • Caducidad estimada: 3 meses
  • Conservación: a temperatura ambiente
  • Protección: mantener fuera de la luz y de la humedad

Modo de aplicación de la crema con ivermectina

Como pauta general, esta crema con ivermectina puede aplicarse dos veces al día, por la mañana y por la noche. Se extiende una capa fina sobre la piel limpia y seca, realizando un masaje suave hasta su completa difusión.

Esta posología puede modificarse según el criterio médico. La formulación magistral se adapta siempre a la indicación individual del paciente, tanto en composición como en pauta de aplicación.

Variante con ivermectina y metronidazol

En determinados pacientes, particularmente cuando existe rosácea papulopustulosa, el médico puede considerar conveniente asociar metronidazol al 1 %. En ese caso, la fórmula podría incluir los siguientes componentes:

  • Ivermectina, 1 %
  • Metronidazol, 1 %
  • Extracto glicólico de bayas de mirtilo, 10 %
  • Alfa-bisabolol, 1 %
  • Vitamina E, 1 %
  • Crema glucídica csp, 50 g

En esta variante existen dos principios activos pulverulentos: ivermectina y metronidazol. Ambos deben incorporarse previamente formando una pasta homogénea con glicerina al 2 %.

Una vez dispersos los dos polvos en la glicerina, la crema base glucídica se añade poco a poco y se trabaja con el pistilo hasta obtener una emulsión completamente homogénea. El principio técnico es el mismo: humectar primero los polvos para facilitar su incorporación posterior y evitar grumos.

Aspectos clave para una formulación correcta

  • Utilizar una crema glucídica por su buena tolerancia en piel sensible.
  • Calcular las cantidades de forma proporcional según la cantidad final prescrita.
  • Pulverizar adecuadamente la ivermectina antes de incorporarla.
  • Humectar la ivermectina con glicerina para formar una pasta homogénea.
  • Añadir la base en pequeñas porciones, mezclando de forma constante.
  • Comprobar que la emulsión final sea homogénea y esté libre de grumos.
  • Utilizar un envase airless opaco y respetar las condiciones de conservación.

Formación en formulación magistral y cosmética

La elaboración de fórmulas con ivermectina requiere dominar tanto el cálculo de cantidades como las técnicas de incorporación, la elección del vehículo y el control de homogeneidad final. Para ampliar conocimientos prácticos de formulación magistral y cosmética, puedes consultar la biblioteca de eBooks de formulación y cosmética o acceder a la formación online especializada.

Una buena formulación no consiste solo en reunir activos interesantes. Consiste en elegir un vehículo adecuado, respetar el orden de elaboración y asegurar que cada componente quede correctamente incorporado en una emulsión estable, agradable y apropiada para la piel a la que va destinada.

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